Tapuy / Red de Apoyo Emocional

Manifiesto

Hay hogares que se reconstruyen con ladrillos.Otros empiezan con una conversación.

Hay momentos que parten la historia de un país en dos.

Hay un antes y un después.

Después del ruido.

Después del polvo.

Después de los escombros.

Después de mirar alrededor y descubrir que aquello que llamábamos hogar ya no está.

Pero un hogar nunca ha sido solamente un techo.

Un hogar es el lugar donde nos sentimos seguros.

Donde alguien espera por ti.

Donde puedes bajar la guardia.

Donde sabes que no estás solo.

Y eso también puede romperse.

Porque un terremoto no solo derrumba edificios.

También derrumba certezas.

Rutinas.

Recuerdos.

La tranquilidad con la que nos despertamos cada mañana.

Y aunque las grietas en las paredes son visibles, hay otras que nadie alcanza a ver.

Las que deja el miedo.

La incertidumbre.

La pérdida.

El duelo.

Esas también necesitan ser reconstruidas.

Hoy Venezuela enfrenta uno de esos momentos que quedarán marcados para siempre.

Hay familias buscando a quienes aman.

Hay personas que perdieron su hogar.

Hay niños intentando comprender por qué el mundo cambió de un momento a otro.

Hay rescatistas que no han dejado de buscar.

Hay médicos que siguen atendiendo.

Hay voluntarios que no han dejado de ayudar.

Hay psicólogos que decidieron regalar aquello que más necesita una persona después de una tragedia:

Su acompañamiento

Y eso también reconstruye.

Porque creemos profundamente en algo.

Que reconstruir un país no empieza cuando se levantan las paredes.

Empieza cuando alguien decide sostener a otra persona.

Cuando un vecino comparte lo poco que tiene.

Cuando una comunidad se organiza.

Cuando un desconocido pregunta:

"¿Cómo estás?"

Y permanece allí para escuchar la respuesta.

Esta iniciativa nace de esa misma convicción.

Creemos que ningún venezolano debería atravesar esta tragedia completamente solo.

Queremos acercar a quienes necesitan ser escuchados con quienes decidieron poner su conocimiento al servicio de los demás.

Queremos cuidar a quienes hoy cuidan.

Acompañar a quienes hoy acompañan.

Y recordarles a quienes sienten que lo perdieron todo que todavía queda algo que nadie puede quitarles:

La posibilidad de encontrarnos.

Porque un hogar puede derrumbarse.

Pero mientras exista un venezolano dispuesto a sostener a otro...

Siempre habrá un lugar donde volver.

En unos meses, volveremos a levantar las calles, pero hoy, hay que volver a levantarnos entre nosotros.

Y mientras exista alguien dispuesto a escuchar, acompañar y cuidar...

Venezuela nunca dejará de levantarse.